La Roja, campeona de Europa hace dos años en Viena, se coronó en el Soccer City de Johannesburgo como el mejor equipo del momento y rubricó un trienio de ensueño.
España fue mejor, sin discusión. Pudo haber ganado antes, mucho antes, pero también podía haber perdido si no surge, de nuevo, su gran capitán, Íker Casillas, para amargarle la noche a su ex compañero, Arjen Robben.
Del Bosque volvió a confiar en Pedro, en detrimento de Fernando Torres, tras el espectacular partido que cuajó en semifinales ante Alemania.
El primer cuarto de hora fue alentador para España, que mandó con autoridad y tuvo, en doce minutos, tres claras ocasiones para abrir el marcador, dos de Sergio Ramos y una de Villa.
Sin embargo, las constantes interrupciones en el juego ofrecieron una primera mitad opaca, que se cerró con dos ocasiones de Holanda, en un remate fallido de Mathijsen y en un disparo de Robben que sacó Casillas.
En el complemento, a los 60 minutos, Robben se quedó solo ante Íker Casillas, pero el portero del Real Madrid volvió a convertirse en héroe, al sacar el remate de su ex compañero.
Para entonces ya había saltado al campo Jesús Navas en lugar de Pedro. El extremo diestro del Sevilla no tardó en hacerse notar y provocó una ocasión de David Villa, cuyo disparo a gol lo salvó Heitinga.
Holanda pareció acusar el tremendo desgaste, pero no estaba muerta. Disponen de una contra letal y Robben de nuevo se plantó ante Íker. El capitán español, otra vez, le arrebató el balón.
España, pese a la entrada de Cesc Fábregas, no fue capaz de encontrar la dinámica mínima para desbordar nuevamente a un equipo tan bien plantado atrás como el de Van Marwijk.
Y perdonó España en la prórroga, porque después de un posible penal de Heitinga a Xavi, Iniesta y Jesús Navas tuvieron en sus botines la sentencia y no la encontraron.
Del Bosque se jugó su última carta en el descanso del periodo adicional y optó por dar entrada a Fernando Torres en lugar de Villa, quien perdía así la opción de terminar en solitario en la tabla de artilleros.
Se le puso de cara a España la última fase cuando Heitinga fue expulsado a falta de once minutos por ver la segunda amarilla al agarrar a Iniesta cuando el barcelonista se iba en solitario.
Holanda se dedicó a esperar los penales, pero un centro del Niño Torres se atoró en la defensa y rebotó el esférico, pero éste le cayó a Fábregas, quien sirvió preciso a un solitario Iniesta, quien fusiló a Stekelenburg, que alentó a toda España para el 0-1, al 116’. Quedaban cuatro minutos, más la compensación, pero Holanda, sin capacidad, echada toda a perder en la destrucción, fue incapaz de arrebatar la gloria a una España que, sin discusión, se proclamó digna Campeona del Mundo.