Quienes se oponen al matrimonio entre parejas homosexuales y a que éstas adopten “están basados en creencias irracionales; son actos de ignorancia e intolerancia”, coincidieron ayer intelectuales, académicos y artistas.
Consultados por La Jornada, repudiaron la impugnación que hace unos días interpuso la PGR contra esas medidas, así como los comentarios efectuados el viernes por el coordinador priísta en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, quien consideró excesivo que las parejas gays puedan adoptar. A continuación, las opiniones recabadas:
Elena Poniatowska, escritora y periodista: La felicidad y la formación de los niños que se adoptan desde luego que no dependen del sexo de sus padres; dependen de las directrices que se les dan, del cerebro y el corazón de quienes los cuidan, no de su sexo. Nadie educa con su sexo; todos educamos con ideas, pensamientos y acciones. Por lo tanto, creo que los niños tienen el derecho a ser adoptados. En un país donde hay tantos niños abandonados y en situación de calle no podrían tener mejor suerte que ser adoptados.
Respecto de la impugnación que interpuso la PGR, considero que es un derecho fundamental de todo ser humano a ejercer su sexualidad como mejor le parezca. Los gobiernos no tienen por qué tener injerencia sobre los cuerpos de los ciudadanos. ¿Qué autoridad moral tienen los políticos, de veras también buscan convertirse en autoridades morales después de saquear al país?
Las pasiones de homosexuales y el padre Maciel
Margo Glantz, escritora: La acción de inconstitucionalidad promovida por la PGR es un atentado en contra del Estado laico y en contra de una decisión tomada por el Gobierno del DF, en la que no tiene por qué inmiscuirse. Además, se trata de una medida legalizada por la propia Asamblea Legislativa. Es preocupante porque quienes se oponen esgrimen aparentes razones morales que la propia Iglesia no respeta, pues habría que recordar casos como las acusaciones de pederastia contra el padre Marcial Maciel. Cuando los obispos exigen que los homosexuales “contengan sus pasiones”, reflejan una indignación moral obsoleta e inútil. Aún no conozco las declaraciones de Beltrones, pero no estoy de acuerdo en que se prohíba la adopción de niños por parejas del mismo sexo.
Hugo Gutiérrez Vega, poeta y diplomático: Se trata de una estampida más de los dinosaurios y paquidermos de la derecha, que no va a cejar en su empeño de impedir la verdadera democratización del país (porque el matrimonio entre personas del mismo sexo forma parte de un proyecto democratizador). Entonces, siguiendo instrucciones del Vaticano a los diputados, y siguiendo los lineamientos de los distintos grupos de ultraderecha del país, en particular del Yunque, la clase dominante que depende de esos grupos fanáticos clericales trata de impedir el desarrollo de una verdadera cultura democrática.
Por otra parte, es indudable que esta nueva embestida va contra el Estado laico, que es la única forma civilizada de convivencia sociopolítica. La Iglesia católica o cualquiera otra iglesia tiene todo el derecho de dar órdenes a sus feligreses, pero no a los que no lo son. El matrimonio entre personas del mismo sexo es importante para garantizar la igualdad de todos ante la ley.
Raquel Tibol, crítica e historiadora del arte: Aquí en primer término es el asunto de la política, porque son los políticos en la Cámara, en la Asamblea, en los gobiernos locales los que pueden convertir esto en nuevas leyes, basándose en el criterio ético. Hay que decirles: señores, son ustedes unos primitivos; señor Beltrones, está viviendo en el siglo XVIII, está fuera de época; primero hay que consultar a los científicos más desprejuiciados y avanzados, ver qué está pasando con el género humano.
La actual abundancia de homosexuales en todos los países, desarrollados o subdesarrollados, creo que hay que revisarla desde un punto de vista biológico. Hay una transformación de la sociedad humana como ocurre con los animales, que cambian de sexo por situaciones ambientales.
Habría que hacer un análisis de tipo científico para ver por que en la últimas décadas ha habido una proliferación creciente tanto de lesbianas como de homosexuales. Si se trata científicamente este asunto, sería ridículo todo lo que están declarando con su sentido ético. No se trata de algo ético, se trata de algo biológico.
Hay que tomar todas las medidas para que los nuevos seres humanos tengan todos los derechos que su situación requiere: tienen derecho al matrimonio, a la adopción, en el caso de hombres, y entre las mujeres hay muchas lesbianas que se realizan la inseminación artificial para tener una criatura en la vida de pareja.
Horacio Franco, flautista y director de orquesta: Cómo es posible que si hoy se nos habla de un nuevo PRI se le ocurra a uno de sus principales militantes decir algo tan retrógrada. Con eso sólo muestra que él discrimina a una parte de la sociedad mexicana, la que constituimos los homosexuales. Por una parte, quieren privarnos del atributo de unirnos con otros seres y, por otra, de tener una familia a nuestro cargo.